UN SEGUIMIENTO DE LOS BARES A TRAVÉS DE LA COMUNIDAD VALENCIANA Y EL RESTO MUNDO




sábado, 8 de agosto de 2009

La Picadeta

C/Miguel Hernández, 7 (Cullera)

Por Steve:

Ese que veis en la foto no soy yo con un sombrero de paja. Es Santiago, un longevo pescador cubano que, tratando de pescar el mayor pez espada que jamás haya visto el hombre, ha sido arrastrado mar a dentro hasta la valenciana costa de Cullera, para terminar con las manos vacías. Eso es algo que puede hundir a cualquiera, pero gracias a dios en Cullera está La Picadeta. Un lugar idóneo para animarte el día. Tan bueno para un pescador frustrado, como para cuatro cerveceros errantes.

Llegamos allí de casualidad, como hacemos siempre, y lo primero que nos llamo la atención fue el letrero de 'quinto y tapa' que tenían escrito con tiza. Sedientos y hambrientos como estábamos no nos lo pensamos dos veces. La única pega era que los quintos, también conocidos como cervezas de juguete, nos sabían a muy poco, de modo que le pedimos algo con más caché. El camarero, un tío muy majo que me recordaba a Karlos Arquiñano, nos propuso unas cervezas de barril que tenía de importación. Igual era la birra de barril de toda la vida solo que más sucia, pero bien buena que estaba. Una cerveza rubia, suave y con cuerpo servida en jarra de medio litro por 1'60 y, por supuesto, las tapas prometidas: chipirones que desaparecían del plato antes de que este tocara la mesa.

No sé si hace falta mencionar la suerte que tuvimos de encontrar cervezas de importación de medio litro a 1'60 en segunda línea de playa y aquí en la costa levantina. Creo que mis compañeros James, Spectrum y Tim (al igual que Santiago, el pescador cubano) estarán de acuerdo conmigo en recomendar encarecidamente este lugar. Lo que pasa es que no sé qué horarios tiene esta gente, creo que abren y cierran cuando les apetece y punto.

Y con esto se despide Steve, un saludo desde birracentrismo y que pasen un feliz verano.

martes, 28 de julio de 2009

Sociedad Acuarófila de Valencia

C/Salvador Sastre, 16

Por Steve:

He aquí una clara muestra de que este país lo mueve la cerveza. Que ya es raro el establecimiento en el que no te vendan una.

Salíamos aquella tarde del Bar Rullo ya dispuestos a irnos a casa cuando pasamos por delante de este local y Tim me comentó que una vez allí le vendieron una birra, que hasta tenía barra. Incrédulo le reté a entrar a tomarnos la última y efectivamente, al lado opuesto de la puerta, tras un jardín de peceras, había una barra con dos señores (que no parecían muy interesados en animales acúaticos) tomándose el café. Tim tampoco había mentido en lo de la birra, tenían cervezas, pero no cervezas cualquieras, eran cervezas de las buenas, de esas que no había visto en mi vida y que jamás lograré pronunciar. Nos decidimos por dos San Miguel Selecta y un paquete de Rufles con sabor jamón y allí nos quedamos sentados hasta terminarlas, viendo pasar de un lado a otro personas con pececitos metidos en bolsas trasparentes, rocas de colores para decorar la pecera y cosas por el estilo, al tiempo que le contaba a Tim que había estado pensando en un monólogo sobre tortillas de patata. A Tim no le gusto demasiado el sitio, sospecho que por eso de ser un espacio sin humo, por lo visto alguien decidió que la nicotina era mala para los peces.

Nos paseamos por el lugar a ver qué tenían y recuerdo ver, entre otras cosas, unos peces de colores que parecían gominolas, unas pirañas sin dientes, un pez que era como Rapel pero con escamas (Suponiendo que Rapel no tenga escamas) y una adorable pelotita con aletas del tamaño de un puño que nos miraba con cara de cachorrito de 2 meses. Basta decir que aquella tarde me enamoré dos veces y una de ellas fue de un pez.

martes, 14 de julio de 2009

Cafetería Jena

Av.de la Ilustración, 14

Por Steve

Alguien debió avisarnos de que Zaragoza era mucho más grande que la última vez que la pisé, de que el recinto del Metalway estaba a tomar por el culo de cualquier punto de venta de víveres y de que allí no saben lo que es un árbol (Érase una vez una ciudad sin sombra). Pero si nos hubiésemos enterado antes, posiblemente jamás hubiéramos conocido la Cafetería Je-na. Llegabas al Eroski a las 12 de la mañana empujando un carro de la compra y lo último que te apetecía era volverte y con el carro lleno, supongo que por eso alguien puso un bar enfrente. Total que te metes a tomarte una caña bajo la sombrilla de la terraza y claro, te lías, te lías tanto que entre Ambars 1900, carajillos de ron y patatas bravas vaciamos allí 66€ de nuestras carteras. Pedimos un periódico para confirmar con las palabras de la portada ‘Michael Jackson muere a los 50 años’, que los rumores de la noche anterior eran ciertos. Recuerdo también que Tim no hacía más que reirse y decir tonterías, ya en Valencia caímos en que se debía a la insolación que había cogido.

A la vuelta al Eroski nos topamos con un chaval tirado en la acera, yacía boca arriba cual largo era con dos litronas y una tortilla de patata en sus cercanías, era evidente que también venía al Metalway. Cometimos el error de resucitarlo, pues a partir de entonces nos costó lo nuestro quitárnoslo de encima, era como cuando le das una galleta a un perro callejero, que te sigue a todas partes y te da cosa darle una patada para que se largue, pero peor, se nos pegó cual sanguijuela que nos chupaba latas de cerveza en lugar de sangre. Y como era de esperar, nos deshicimos de él de la forma mas ruin y traicionera posible. Y sí, el conocer al hombre-lapa-sanguijuela fue un percance que nos hubiera gustado evitar, pero bien merecían la pena las fresquitas birras a la única sombra de Zaragoza.

lunes, 13 de julio de 2009

Bar "El Trago"


Por James:


Cuando vuelves adando de sabe Dios donde a la 1:30 de la madrugada un martes por Valencia, no puedes evitar centrar tu atención en la música que sale del único portal iluminado de toda la calle, me refiero cómo no a nuestro gran descubrimiento argénteo, el bar El Trago.

Y es que despues de alejarse del cauce del río Turia de noche huyendo de seres arbóreos de tez oscura (y no, no me refiero a las ardillas), este sitio resultó ser casi un templo ara mi y Grace.

Nos sentamos y pedimos dos tercios, que resultaron ser o quintos o botes. Bueno, pues que sean 2 botes (1,30€). Lo primero que nos llamó la atención fue la decoración del local, mezcla de cotidiano y exótico, que no dejaba dudas de que los dueños del bar eran de procedencia latina. Una pantalla gigante proyectaba vídeos músicales de grandes clásicos de la música a perfecto volumen (no bajo, pero no tan alto como para no poder conversar) y alrededor estaban dispuestos unos sillones, uno de ellos ocupado por señor que no se movía ni un ápice. En el momento en que me empezaba a preguntar si el hombre formaba parte de la decoración, éste se levantó y nos invitó a entrar a la parte de atrás a echar un billar. Aceptamos.

Entramos por una puerta que en un principio supusimos que daba a la casa de los dueños, y nos encontramos con una sala casi tan grande como el propio bar, con billar, futbolín y sillones. El hombre muy atento nos puso iluminación tenue y nos invito a usar sus tacos de profesional (que tenían pinta de valer un ojo). Echamos dos partidas y nos fuimos, muy satisfechos con el servicio.

Como nota final, diré que hemos estado otras veces, y reafirmo el excelente servicio por parte de los dueños, muy atentos en todo momento. La última vez qu eestuve habian reformado el local y ahora está todo junto. Más moderno, pero la verdad es que siempre me gusto el rollito de habitación apartada para el billar.

Le pongo un 9.5, y creo que más que merecido. Hasta la próxima!

lunes, 29 de junio de 2009

Cafe Calanda


Calle Calanda (Zaragoza)




Por Tim:


Cuando llegamos a Zaragoza, recibimos la llamada. Michael Jackson habíía sufrido un ataque al corazóón y probablemente no pasaría de aquella noche. Tuve que colgar a James porque Steve y Roman me adelantaban y no quería perderme en aquella ciudad desconocida de madrugada.
Llegamos al café calanda a las doce y poco, y aunque al lado había otro bar, decidimos ese por que no podíamos andar otros 5 metros más.
La simpática dueña oriental (no nos entendió cuando le preguntamos de dónde era) nos puso tras dificultades comunicativas unas Ambar y un carajillo de ron para Roman, y alli, de esa guisa, nos sorprendio la segunda llamada: Michael Jackson estaba muerto.
El bar estaba cerrando y en el interior solo estaban unos chinos jugando al Mahgong en la última mesa.
Decidí salir a la terraza a gritar la noticia a los cuatro clientes, pero Roman que es un liante se me adelantó, y en vez de rallarse por ver a tres valencianos agitados por la noticia, les caimos muy bien y les dijimos que eramos críticos de bares. Les dijimos que habiamos venido a ver grupos heavys. Tomamos tres tercios alli cada uno y nos salio todo y el carajillo por 16 euros. No pude preguntar por que la dueña no me entendia cuánto valía una sola cerveza.
Me gustaría dedicarle esta entrada a la memoria de Michael Jackson, quien a pesar de que no llego a ser un verdadero fan, en los últimos años llegué a cogerle cariño.

jueves, 25 de junio de 2009

Cafetería Bellver

Calle Juan Magal Benzo

Por Steve:

Una vez, un ser anónimo (anónimo, no por respeto a dicho individuo si no por que no recuerdo la identidad de esa persona), tuvo la inteligente ocurrencia de que este bar era de lesbianas por la sencilla razón de que tras la barra siempre habían mujeres, de modo que lo renombró como ‘el bar de las tortilleras’. Nombre que se extendió de sobremanera entre la población paternera. Hoy por hoy, centenares de personas siguen conociendo este local como ‘Las Tortilleras’, yo mismo, he tenido que volver a pasar por la fachada para recordar su nombre auténtico. Ya lo hizo Forrest Gump y lo hizo George W Bush, pero me sigue sorprendiendo cómo, de un modo u otro, un tonto puede cambiar el mundo (Quien dice mundo, dice una humilde villa a las afueras de Valencia).

Debo decir que tanto Tim como yo hemos pasado importantes momentos de nuestra vida allí, pero en distintas épocas. Tim prácticamente perdió los dientes de leche en esa cafetería, y a mí me creció pelo en los cojones. Allí aprendí a jugar al billar y empecé a tratar con féminas, ambas cosas con resultado infructuoso. Vamos que no metía na’ ni por un lado ni por otro. Me pasaba tardes enteras en su tranquilo segundo piso con mis colegas de entonces, criticando gente que ni siquiera conocía. Recuerdo que nunca pedíamos más de dos coca-colas entre todos.

El otro día, cuando entré con Bea (Sí Bea, sí, te estoy nombrando, aprovecha tu momento de fama que no te basta con tener una calle con tu nombre) no había mujer alguna tras la barra, pero ya no importa, el nombre de ‘Las Tortilleras’ no hay quien se lo quite. Me di cuenta de que su clientela había envejecido 20 años cuando yo no hace ni 10 que me pasaba por allá. La cerveza nos la cobraron a 1’50, sería un precio cojonudo si el bar estuviera en Valencia, pero en Paterna, que es un mancha negra en el mapa de todo turista, un lugar en el que hay una especie de pacto no escrito entre hosteleros para no cobrar más de 1’20 la birra, el precio de La Cafetería es excesivo.

Eso sí, los puntos que hacían que en mis años mozos este sitio fuera un lugar ‘guay’ donde pasar la tarde siguen ahí, unos cómodos sofás que te hacen disfrutar la cerveza un poco más, unos de los pocos billares que conserva el pueblo y sus dos pisos con televisor. Si hay alguna razón que os lleve hasta este lugar, que sea una de estas.




PD: Escribo esto justo antes de partir a Zaragoza, tierras vírgenes para el Birracentrismo, prometemos interesantes entradas sobre nuestra travesía.


Opinion de TIM:

No viste bien el nombre no, Steve, no se llama Cafeteria a secas. Edito para decir que yo practicamente vivia en esa cafeteria con mi padre, entre allí y el Bar San Pedro, y me gustaria hablar de un hombre muy grande que fue camarero de ese bar una vez. Se llamaba Carlos y era una bellisima persona, muy educado, vaya por dios, y que ademas hacia un lomo con tomate increible. Celebrabamos alli siempre el dia de la loteria entre todos los parroquianos, tradicion que he intentado mantener sin exito mas tarde con mi padre y mi primo. Ademas era la sede de la peña taurina ENTRETENIOS, tenia la maquina de los vaqueros y me gustaba pasar horas y horas en el piso de arriba solo, imaginandome que era un malote de los angeles. Una vez hice con plastelina a Asterix y Obelix y los llevé alli y todo el mundo me dijo que era un genio, se quedaron tan asombrados los del bar, que Carlos el camarero los puso en una copa grande y los expuso en una vitrina que tenia. Mas tarde cuando murió el piso de arriba se lleno de malotes de verdad. El bar cambio de dueños. Recordare toda mi vida cuando vi alli, con mi padre como unico cliente, la peli de El Puente sobre el Río Kwai en la dos. Eran las cuatro de la mañana, y al dia siguiente era el primer dia de colegio. El camarero me pregunto que si me gustaban las peliculas de guerra y yo, que no habia visto ninguna en mi vida, le dije que me encantaban.

miércoles, 17 de junio de 2009

Bar sin nombre en el rio de Valencia

Bajo el puente de calatrava

Por Tim:




Un dia que Steve me propuso ir a VLC city en bici, este fue el lugar donde acabamos tras el paseo. Aquel dia me acababa de comprar la entrada al S.O.S festival (que por cierto, muy bien) y eso me recuerda a que tengo que comprar la del Metalway si quiero ir, Steve y Roman tambien van e intentaremos criticar algun bar de carretera en el trayecto, pero bueno, a lo que iba. El bar: Aquel dia solo nos tomamos una cerveza porque teniamos que conducir (la bici, vamos) y solo tienen Heineken a dos euros cada una. Nos las bebimos junto a una mesa de guiris, unicos ocupantes, y dejamos las bicis ahi tiradas en unos arbustos o unas mesas creo, no me acuerdo.

El bar tiene bater con llave, hay que pedirla a la camarera de mediana edad, que no se le veia de muy buen humor ese dia se vé. Lo de la llave digo yo que sera para que no se metan los Skaters que van por el rio, ni la gente que hace footing ni el resto de gente (famosos son los casos de violadores del rio, yonkis y demas, y hay cosas aun mas raras: James me hablo una vez de un caso cuyo protagonista era un árbol con brazos)

Era un bar con una terraza muy agradable pero no habian chicas guapas, supongo que eso irá con los dias, aunque sospecho que no. Solo queda decir que animo a cualquiera a ir a Valencia en bici desde donde sea que vivas, ya sea Benimamet o San Petesburgo, es una experiencia inigualable.